En tiempos de tanta confrontación sin sentido que todo lo oscurece, con tan magros resultados para nuestro pueblo, aparece como un rayo de luz al final del túnel, la palabra de la iglesia para convocarnos a todos en una misma esperanza.

Recibimos con inmensa alegría la preocupación de Víctor Manuel Fernández, Arzobispo de La Plata, por la situación del puerto y la convocatoria a reactivar ese proyecto que se remonta a nuestros propios orígenes; como puede observarse en nuestro escudo fundacional. La ciudad se fundó en la expectativa de un puerto que pudiera servir para llevar nuestros productos al mundo. Que le diera sentido y valor al esfuerzo de nuestra provincia. Hubo intentos valiosos de recuperación y en el 2014 se concluyeron obras importantes a partir de una inversión privada. En el año 2015 se obtuvo la habilitación y hoy se necesita de la participación de todos para que tengamos una política de estado que desarrolle este proyecto que brindará empleo genuino a miles de platenses que hoy no tienen oportunidades.

La admirable obra de ingeniería proyectada y dirigida en el siglo XIX, por el ingeniero holandés J. A. Waldorp y construida con más de 1800 hombres por la empresa técnica de Lavalle, Medice y Cia, se estampa en el mismo escudo fundacional y nos convoca a todos los sectores.

Para no quedar solo en palabras propondremos reunir a todos los legisladores platenses con la gobernación, invitar a sectores de la producción y el trabajo, con el fin inmediato de hacer efectiva esta cita. Nuestra región debe estar por encima de las mezquindades de la época y esta preocupación de la iglesia puede ser una gran oportunidad.

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